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February 26, 2026

Ductos marinos: ingeniería diseñada para durar bajo el océano

Los ductos marinos son arterias críticas de la industria offshore. A través de ellos se transportan petróleo, gas, agua de inyección y otros fluidos desde el lecho marino hasta plataformas, terminales o instalaciones en tierra. Aunque permanecen ocultos bajo el agua, su diseño exige uno de los niveles más altos de rigor técnico en toda la cadena energética. La prioridad es clara. Seguridad y durabilidad deben estar garantizadas durante décadas de operación continua.

El primer paso es la selección de la ruta. Ingenieros y oceanógrafos analizan la batimetría, las corrientes, la geología del lecho marino y los riesgos geohazards para definir el trazado más estable. Evitar pendientes pronunciadas, zonas de deslizamientos o áreas de actividad sísmica reduce significativamente la exposición a fallas futuras.

En cuanto a materiales, los ductos se fabrican con aceros de alta resistencia y se recubren con sistemas anticorrosivos que protegen contra la acción del agua salada y los fluidos transportados. Muchos incluyen protección catódica, un método electroquímico que previene la corrosión a largo plazo. También se aplican recubrimientos de concreto que aportan peso adicional para mantener la tubería firmemente apoyada en el fondo marino.

El diseño estructural considera presiones internas elevadas, variaciones de temperatura, esfuerzos por corrientes y movimientos del terreno. Para absorber estas fuerzas, se realizan análisis de esfuerzo y fatiga que permiten dimensionar el espesor de pared y definir puntos de expansión controlada.

Durante la instalación, se emplean buques especializados que colocan el ducto con precisión milimétrica. Posteriormente, sistemas de inspección con ROV y herramientas inteligentes monitorean su integridad a lo largo del tiempo.

Un ducto marino bien diseñado puede operar por décadas con mantenimiento mínimo. Su confiabilidad es fundamental para evitar fugas, proteger el medio marino y asegurar la continuidad de la producción. Bajo el océano, donde el acceso es limitado y el entorno es implacable, la ingeniería de ductos demuestra que la prevención siempre es la mejor estrategia.